PEBBLE BEACH: EL CONCURSO DE ELEGANCIA MAS FAMOSO DEL MUNDO
por Jorge Koechlin
¿Es el tamaño o la técnica? Por años,
desde el comienzo, el hombre colecciona, y los motivos van de
cabo a rabo cada uno con su propia razón, desde admirar en
privado, hasta mostrar en público y lucirse al lado.
Si bien el arte se aprecia más dentro; por
fuera los métodos de transporte han tenido comparaciones
organizadas incluyendo las de carruajes, botes y yates,
aeroplanos, y por supuesto automóviles. Desde 1950 se lleva a
cabo el elegante, prestigioso 'Pebble Beach Concour´s d'Élegance'
en el histórico hoyo 19 de uno de los más afamados campos de
Golf, frente a la Bahía de Monterey al sur de San Francisco en
California.
La escenografía no podía ser mejor. Es
gloriosa en lo divino de la naturaleza, inspirando un festival
de excesos en un tono de relajada decadencia, vestida a tono de
la era de 'The Great Gatsby'. A orillas del Oceano Pacífico,
donde cipreses posan al borde de precipicios rocosos abatidos
por una lluvia de aguas encontradas en su final sombreadas por
la típica neblina que llega hasta el mismo Golden Gate.
Virtuosamente, pasa un serpentín asfáltico
denominado como el ´17 Mile Drive' que te lleva al trecho de
una, si no, la ruta mas bella del mundo al pasar por Big Sur en
Pacific Coast Highway 1 cruzando el Bixby Creek Bridge.
Se puede decir que el Siglo XX creció de
la mano, como mellizos, con el automóvil. La historia del automóvil
en competencia comienza en 1895 donde mi tío abuelo fue el
ganador al completar la Paris-Bordeaux-Paris como el primer 'voiture'
de 4 plazas. Todo el siglo pasado vivió al automóvil como nada
más cercano a un romance eterno, que hoy se vive y logozamos.
En 1950, casas de automóviles y de modas,
organizaban eventos de promoción de post-guerra. Pebble Beach
empezó desde el básico instinto de volarle la puerta a toda
velocidad al competidor. Fueron apareciendo los pilotos de autos
deportivos que peregrinaban en busca de rutas donde dar rienda
suelta al pié derecho sin mucha consideración a las
consecuencias. Así nacieron desde Atocongo hasta Santa Rosa,
Uchumayo y Los Caminos del Inca. En el primer año de Pebble
utilizaron dos de las 17-Millas y
fué ganada por Phil Hill quien 11 años más tarde, como
piloto de la Escudería Ferrari, se convertiría en el primer
piloto estado-unidense en ganar un Campeonato Mundial de Pilotos.
El Concurso del '55 lo ganó el Pierce Arrow de Hill.
El Concurso de Elegancia de Pebble Beach se
lleva a cabo anualmente, es un peregrinaje, y es la gran final a
una semana entera de más de 50 festivales alrededor de los
automóviles. Es un Concurso
por invitación,
que busca celebrar y juzgar autos de pre y post guerra en base a
autenticidad, historia, estilo, y estado. Se dividen en varias
clases de acuerdo a tipo, marca, carrocero, país de orígen, o
época.
Anualmente se escoge una marca o individuo
(Juan Manuel Fangio en 1989) a ser honrada. La última fué en
honor de las marcas Auburn, Cord, Dusenberg y Aston Martin. En
una clásica ocasión, cuando honraron a los Bugattis, llegaron
a juntar, por la única vez en la historia, la media docena de
Bugatti Royales construídos. Te para los pelos de punta. A
cualquiera.
De los 30 autos de 1950, el evento creció
hasta 227 de una docena de países en el 2005
estimados en más de $200 millones de dólares. Hoy el número
está limitado a 175 en 25 clases para permitir más tiempo en
el juzgamiento. En el 2001 se añadió la clase de preservados
para aquellos que aún guardan su estado original sin un solo
toque de restauración.
Para poder concursar, los interesados
envian sus aplicaciones, luego de haber invertido años, y
cientos de miles de moneda extranjera, acompañados de la ilusión
de estar entre los escogidos. Una vez que el auto es aceptado,
no puede participar en los próximos 10 años con hasta tres
excepciones; el dueño ha cambiado, el auto ha sido restaurado,
o el comité los acepta por marca honrada o una relación
especial con el motivo del año.
Los jueces son todos reconocidos
'magna-cum-laudes' de la industria. Sergio Pinnin Farina,
afamados italianos como Ghia, Frua, Zagato, y modernos como Ian
Callum ex de Aston Martin, Chris Bangle de la BMW, Tom Gale,
hasta el renombrado fotótografo Ansel Adams. En una de mis
visitas, no podré olvidarme el haber compartido junto con Shiro
Nakamura, Jefe de Diseño Mundial de la Nissan, darle vuelta
tras vuelta a un Figoni & Falaschi. Nakamura san estaba por
demás interesado en el diseño y accionar de la manija exterior
de la puerta. Ese fué el año que descubrí los F&F. Hay
que verlos.
Se creó la 'Tour d'Elegance' por motivo de
la envidiosa prensa inglesa que llamaba a estas joyas como 'Reinas
Remolcadas', es decir, que caminaban encima de trailers y no
tocaban tierra, o como 'autos muertos' de donde han salido las 'Clases
Boutique'. Desde hace ocho años, mas de 90 de los participantes
salen a la ruta hacia Carmel (donde Clint Eastwood fué Alcalde)
donde son admirados y vitoreados y permancen en exhibición por
2 horas. Asi los que no pueden pagar los $150 dólares de
entrada, tienen la oportunidad de codearse con máquinas de
ensueño.
Es un evento ultra donde las elegantes
mujeres de mucha facha, en vistosos vestidos se reunen en
elegantes automóviles
cuando los ricos van a ser ricos juntos. El comercialismo
galopante no atropella el verdadero espíritu de un festejo de
historia, diseño, estilo, ingenio, creatividad, y sobre todo
ingeniería que hasta hoy nos muestra los avances de los
automóviles.
Entre ellos se puede revivir su paso por
los años, hasta el
sentir como ha sido un querido sweater, lleno de huecos pero
tuyo, con olor a tí. Hasta hace poco, entrabas a un auto y podías
a ojos cerrrados identificarlos claramente. Hasta hace poco podías
al escuchar prender un motor, identificar la marca, y si era un
V8 o un Seís. En Fórmula 1 todavía recordamos al glorioso
sonido de un Matra V12 con Chris Amon rabioso a fondo en los
bosques de Eiffel girando en Spá-Francorchamps.
Unidos al Concurso de Elegancia, hay
eventos en toda la bahía que requiere planear muy por
adelantado la agenda social. Las carreras Históricas de
Monterey, en el cercano circuito de Mazda Laguna Seca, donde
hice mi debut en IndyCar, y
es una de los más peligrosos, son un acontecimiento único por
en cuanto corren cientos de autos históricos, reliquias
millonarias, como si fueran cosa de todos los días. Decenas de
Bugattis en su categoría van rueda a rueda obedeciendo y
cumpliendo el mandato para lo que fueron concebidos, diseñados
y construídos: para ir fierro a fondo.

Otra de las actividades, que crecen cada día
más, son las subastas públicas de todo; desde autos de $4 a $5
millones de dólares, hasta un emblema de Lalique. El 'Concorso
Italiano' es exactamente eso: todo lo que tiene que ver con
Italia. Aqui se encuentran los aros de rayos Borrani originales,
hasta los construídos hoy para reemplazar los antiguos (¡carísimos!).
Volantes Nardi que por épocas han marcado el estilo, inclusive
los que faltaban a la verdad,
decían que su auto andaba más rápido porque '¡tenía
un Nardi de madera'!
Entre las personalidades acuden Jay Leno,
el de la televisión nochera gringa, Ralph Lauren el creador de
Polo quien ganó un año el 'Best of Show' con una imponente y
escalofriante toda negra Bugatti 57C Atlantic con la 'línea
mohicana' zurcida a lo largo del techo para darle mayor rigidez
torsional. Otro es Bob Lee de Safari World. No faltan artistas
de Hollywood ni músicos del salón de la Fama de Rock 'n Roll.
Caminando por entre los cipreses, con la
bahía de perfecto fondo, terminando todo en el alcantarillado
de la Costa del Pacífico, , sobre el grass manicureado del Hoyo
19, entre joyas sobre ruedas, te encuentras y conversas con la
realeza de la industria de autos.
El 'Czar de productos de la GM' Bob Lutz, Wolfgang
Bernhard, entre otros están ahí igual que tú, viendo,
admirando, gozando, y pensando que calidad transmite para
futuros productos.
Cada vez que veo un nuevo conecpto de
Nakamura san, me fijo en la manija exterior de la puerta
delantera. Así, cuando visiten una colección como la
extraoordinariamente bella del mecenas Jorge Nicolini, miren el
detalle, y la creatividad fluye como río desbocado.